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Guía para planificar las finanzas en pareja

El planeamiento financiero en pareja es crucial para desarrollar una relación firme, clara y con metas comunes. Muchas parejas enfrentan desafíos en lo concerniente al dinero, ya sea debido a diferencias en hábitos, creencias, prioridades o simplemente por falta de diálogo. Por esta razón, tratar este asunto de forma abierta y estratégica puede significar la diferencia entre convivir en paz o tener una fuente constante de disputas.

La importancia del diálogo financiero en pareja

Uno de los pilares fundamentales para gestionar las finanzas en pareja es la comunicación clara y honesta. Discutir sobre temas económicos puede ser incómodo al principio, en especial si alguno de los dos ha tenido experiencias negativas previas o posee creencias restrictivas respecto al dinero. No obstante, formular preguntas como: ¿Cuáles son tus deudas actuales?, ¿Cómo manejas tus ahorros?, ¿Qué relevancia le das al gasto comparado con el ahorro? es esencial para comprenderse mutuamente y comenzar a desarrollar proyectos en conjunto.

Por ejemplo, una pareja de jóvenes que decide vivir juntos debería evaluar la capacidad financiera de ambos y las responsabilidades compartidas, evitando asumir roles tradicionales o expectativas familiares. Mantener conversaciones frecuentes, como revisar el presupuesto mensual o discutir gastos inusuales, es útil para evitar malentendidos y facilita la toma de decisiones.

Objetivos económicos personales y compartidos

Tener objetivos claros, tanto a corto como a largo plazo, fortalece la visión de futuro en pareja. Estos pueden ir desde ahorrar para unas vacaciones, pagar la hipoteca, invertir en educación, hasta planificar la jubilación. Es fundamental distinguir entre metas individuales y metas comunes. Por ejemplo, si uno de los miembros desea cursar una maestría, eso impactará de algún modo en el presupuesto común, aunque sea un objetivo personal. Plantear estas metas juntos permite priorizarlas y asignar recursos de manera justa.

Siguiendo el ejemplo de una pareja que decide comprar un coche, ambos deben estar de acuerdo en cuánto ahorrar previamente, si optan por financiamiento, qué tipo de coche se ajusta realmente a sus necesidades y capacidades. No basta con decir “queremos un coche”, sino ser específicos respecto al plazo, la cantidad, y las condiciones.

Creación de un presupuesto en colaboración

La elaboración de un presupuesto conjunto es esencial y debe actualizarse regularmente. Para ello, es recomendable listar todos los ingresos familiares, ya sean fijos o variables, sumar salarios, ingresos por inversiones, trabajos independientes, etc. Separar después los gastos en categorías permite identificar oportunidades de ahorro y áreas donde se podrían realizar ajustes.

Es posible aplicar la regla del 50/30/20 en un contexto compartido: el 50% para cubrir gastos esenciales (renta, comida, servicios), el 30% para antojos o gastos individuales (entretenimiento, pasatiempos, vacaciones), y el 20% reservado para guardar o invertir. Sin embargo, cada pareja cuenta con la flexibilidad de ajustar estos porcentajes conforme a su situación y objetivos particulares.

Un fallo común es pasar por alto los “gastos invisibles”, esos desembolsos diarios menores que, al acumularse, impactan en las finanzas. Un caso típico es el café diario fuera del hogar que, al considerarlo para dos personas a lo largo de un año, se convierte en una cantidad significativa.

Transparencia y confianza: compartir información financiera

La sinceridad es fundamental en cualquier estrategia financiera compartida en pareja. Frecuentemente, una de las razones principales para la pérdida de confianza es esconder deudas, tarjetas adicionales, inversiones o incluso ingresos adicionales. Comunicar datos no significa necesariamente unificar todas las cuentas, pero sí conocer y entender la situación económica de cada persona.

Algunos matrimonios optan por tener cuentas individuales y establecer una cuenta conjunta para los gastos en común, mientras que otros integran todos sus ingresos y gastos. No hay un sistema único; lo esencial es que ambas personas sean conscientes, participen y concuerden con el método elegido.

Gestión de deudas y construcción de ahorros

La administración de deudas representa uno de los retos más significativos. Es crucial evaluar la situación de todas las responsabilidades financieras: créditos personales, hipotecas, y tarjetas de crédito. Generalmente, enfocarse en pagar las deudas con las tasas de interés más altas es lo más sensato, aunque algunas parejas prefieren saldar primero las de menor cuantía para sentir que están progresando.

Respecto al ahorro, establecer un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos del hogar proporciona seguridad frente a situaciones inesperadas y disminuye la posibilidad de endeudarse en exceso. Asimismo, programar ahorros para objetivos concretos, como un viaje, educación o la llegada de un bebé, refuerza el compromiso y la disciplina en cuestiones financieras.

Herramientas tecnológicas para el control financiero

El uso de aplicaciones y plataformas digitales facilita la organización y el seguimiento de las finanzas en pareja. Existen aplicaciones que permiten visualizar ingresos, gastos, presupuestos y establecer objetivos conjuntos que pueden visualizarse en tiempo real. También, existen hojas de cálculo gratuitas adaptadas para parejas que desean llevar un control más personalizado.

Por otra parte, organizar alertas para el pago de las facturas, cuentas conjuntas y revisiones regulares del presupuesto usando calendarios electrónicos contribuye a prevenir demoras y a cumplir con los compromisos puntualmente.

Cultivar la flexibilidad y revisión frecuente

Nadie está exento de atravesar cambios de ingresos, imprevistos o situaciones personales inesperadas, como una enfermedad, la pérdida de empleo o un cambio de residencia. Por ello, la flexibilidad es clave. Las reuniones periódicas para revisar cómo van sus objetivos, reestructurar el presupuesto o replantear inversiones afianzan la sensación de trabajo en equipo.

Por ejemplo, cuando una pareja se prepara para la llegada de un bebé, puede que necesite reorganizar significativamente sus finanzas, ahorros y horarios de trabajo. Analizar en conjunto sus prioridades garantiza que ambos estén comprometidos con las transformaciones que trae el crecimiento familiar.

La construcción financiera en pareja

Elaborar un presupuesto en pareja implica más que simplemente juntar ingresos o repartir gastos. Es un proceso que requiere confianza mutua, diálogo sincero, adaptabilidad y un objetivo futuro compartido. Utilizar aplicaciones tecnológicas, cultivar hábitos de disciplina financiera y enfrentar los obstáculos como un equipo son elementos clave para avanzar juntos, compartiendo no solo objetivos financieros, sino también valores y aspiraciones.

Por Yenny Paredes

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